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sábado, 28 de noviembre de 2015

UNA DISCUSIÓN MOTORIZADA Y PÚBLICA.


Hay escenas que suceden en la vida real que pondríamos en duda o simplemente tomaríamos por exageradas si las viésemos en una película o las leyésemos en un libro.La realidad supera la ficción, es algo que siempre se ha dicho para ilustrar ese tipo de circunstancias.

Y es que el otro día, mientras iniciaba el recorrido de una larga calle de mi pueblo, comencé a escuchar unos gritos. Al principio no supe interpretarlo pero al poco, dado que los gritos parecían producirse más cerca, me di cuenta de que se trataba de la acalorara discusión de una pareja.

Pero como si de un suceso paranormal se tratara, los desaforados gritos parecían acercarse a una velocidad desmedida, seguida de un estruendo incapaz de ahogar la voces. Pronto la pareja que estaba discutiendo pasó junto a mí y entendí lo que sucedía. Se trataba de una discusión "motorizada" (no encuentro otra forma de llamarla). Una pareja iba en una moto (él delante y ella detrás) con los cascos puestos, y discutiendo a grito limpio (parecía que más que para que el otro le oyera a través del casco, se gritaban por el monumental cabreo que tenían). Desde el principio de la calle se les escuchaba discutir, y fueron dando es espectáculo hasta que doblaron la esquina al final de la calle.

Aquello me resultó un cuadro de lo más inusual y desde luego no dejaba de tener su gracia. Tal vez sea porque fue la primera "discusión motorizada pública" que he presenciado.

Buen fin de semana.

Por Pólux.


viernes, 13 de noviembre de 2015

VENTAJAS DE QUE NO LLUEVA.


Y sigue el buen tiempo. Parece primavera, con fresquito por la mañana y la noche y calor (sí, aún calor, 25 ó 27 grados) al medio día. No llega la lluvia tan necesaria para los cultivos.

Al menos podemos aprovechar los beneficios de que no llueva. No nos mojamos los pies en los charcos, no tenemos que llevar el paraguas encima y además no lo perdemos, no decimos palabrotas a la hora de salir del trabajo (ya se sabe, la ley de Murphy, si está nublado y puede llover, lo hará cuando haya que salir del trabajo), no huele a pies en el salón de casa por tener colgados los calcetines al calor de la calefacción para que se sequen, no se vuelve pegajoso el volante del coche, etc.

Y es que el que no se conforma es porque no quiere.

Por Pólux.


lunes, 28 de septiembre de 2015

LA DÉCIMA DEL DOCTOR LATEMENDI.


En 1897 falleció un polifacético y conocido médico nacido en Barcelona (1828), llamado doctor Latemendi. Fue polémico en su faceta de articulista agudo y ameno (escribió más de mil artículos sobre temas variados).

De sus teorías acerca de la salud se hizo famosa una décima en la que afirmaba lo siguiente:

Vida honesta y ordenada,
usar de pocos remedios
y poner todos los medios
de no apurarse por nada.
La comida moderada,
ejercicio y diversión,
no tener nunca aprensión,
salir al campo algún rato;
poco encierro, mucho trato
y continua ocupación.

(Esta décima es una variante de la original de Francisco Gregorio de Salas "Receta segura contra la hipocondría")

Es de sentido común lo que recomienda,
más qué difícil es acatar tal encomienda. 

Para ahondar más en esta figura os dejo este enlace:


Por Pólux.


domingo, 14 de junio de 2015

FALACIAS DEL TAMAÑO CEREBRAL.


Los científicos, como los demás mortales, dicen y hacen tonterías de vez en cuando. Pero como tenemos el prejuicio de pensar que un científico es una persona estudiosa, muy preparada, capaz y objetiva, nos cuesta creer que en su trabajo piensen tonterías. A ver, ¿cómo un científico puede llegar a creer e intentar demostrar que hay una relación directa entre volumen cerebral e inteligencia, cuando cualquier niño de 12 años puede demostrar que no es así sólo con los ejemplos que se muestran a su alrededor? Pongámonos en antecedentes.

Los primeros estudios del cráneo de los antropomorfos reveló una clara relación entre volumen craneal y capacidades cognitivas o inteligencia en sentido amplio. Se entiende, por supuesto, que cavidad craneal es sinónimo de volumen del cerebro. Ello llevó a algunos científicos a creer en una relación directa entre volumen del cerebro e inteligencia. Observemos la diferencia entre "clara relación" y "relación directa". La primera expresa que existe una relación de alcance no definido, y la segunda que existe una relación unívoca entre los términos, de forma que una medida determinada del primer término (volumen del cerebro) implica una medida determinada del segundo (inteligencia).

Pero la naturaleza no suele ser tan simple. Que la relación existe es innegable. En la siguiente ilustración se aprecia perfectamente.


Que la relación sea directa, sin embargo, no se sostiene. ¿Acaso nadie tiene un vecino cabezón tonto a más no poder y con menos luces que en un apagón?, ¿o un cuñado de cráneo ancho diciendo sandeces cada vez que abre esa boquita? Hay personas que temen a las cucarachas, las lagartijas y los ratones a pesar de la clara inferioridad de éstos, aún sabiendo que corren asustados cuando nos sienten, y a pesar de la enorme diferencia del tamaño de los cerebros de esos animalillos con respecto al nuestro.

Y mi sobrino, ahí menudito todo, pequeño hasta la exageración, con cara de mono y una cabeza que parece que no está acabada de pequeña que es (hay que reconocer sus defectos aunque se le quiera mucho), y sin embargo maneja "el internet", los móviles y cualquier dispositivo de última generación como si los tuviera implantados en las manos, que ya habla tres idiomas, que se sabía la tabla periódica de los elemento a la misma edad a la que yo estaba aprendiendo las vocales, y que quiere ser ingeriero aeronáutico para ir a Marte. ¡Que le midan el cerebro a mi sobrino!


Y luego la falacia de que un mayor volumen del cráneo significa un mayor volumen del cerebro. Ahí está el estaunidense mundialmente conocido Homer Simpson para demostrar que dicha relación de volúmenes es una falacia. A la derecha tenéis una de las últimas radiografías que se le han hecho a ese señor tan simpático. No hay que ser un experto radiólogo para interpretar la imagen.

Y es que a veces el método científico no se aplica bien y adquirimos ciertas creencias o conocimientos por ciencia infusa, que es la más difusa de las ciencias.

Por Pólux.


martes, 15 de mayo de 2012

JUAN SAPO, por Perseo

JUAN SAPO.

Por Perseo (15-05-2012).



Ese día  Periquito había hecho lo que mejor sabe hacer y mi abuela lo premió de la mejor manera que ella lo sabía premiar, con una enorme lata de albóndigas cuya etiqueta ponía  “Solo para Héroes” o algo así. Todos se alegraron de la hazaña, menos el pobre ratón, claro y yo. Tuve que aprovechar ese momento para cruzar la cocina sin que ese despiadado se fijara en mí y llegar hasta la escalera de piedra que me guiaba a la habitación de mi abuelo. 

Abrí la puerta y lo encontré echado en un sofá muy largo que tenía nombre ruso, Iván creo. Mi abuelo me tendió la mano que sujetaba una moneda de cincuenta pesetas y yo se lo agradecí dándole un beso en la mejilla en la que no le faltaba el ojo. Al irme intenté no rozarle el pie al que le faltaba el dedo gordo. Con los años me enteré del porqué de aquellas dos faltas, pero eso en otro momento, pues tenía que volver antes que el felino terminara de comer.


            Me despedí de todos y salí por la puerta principal donde estaban las plantas del dinero. Las revisé una por una, pero no había “madurado” ni un duro, es raro, pues cuando venían mis tíos me mandaban a “recolectar” pesetas y duros que crecían en esas plantas con forma de trompeta.

       Me esperaban mis amigos Luís y Marcelino, junto a la lata llena de orines. Faltaba mi dosis para fraguar la pócima. La pusimos apoyada en la puerta de la vecina de al lado, ya que no conocía a ninguno de los dos, como ellos me dijeron, llamamos al timbre y salimos corriendo. La puerta se abrió y la lata se volcó sobre unas botas negras que pertenecían a un tipo uniformado, con pistola y todo, que se disponía hacer el turno de tarde. Nos quedamos petrificados, ¿la odiosa vecina se había convertido en policía? Momento en que aprovechó el guardia para agarrarnos por las camisetas, con esa expresión que decía :”con estos me gano el ascenso”. Le preguntó a Luís que cómo se llamaba y él contestó:
-         Juan.  –dijo Luís-
-         Juan ¿qué?  –preguntó el policía-
-         Juan Sapo  –respondió-
-         ¿Juan Sapo? -volvió a preguntar-
-         Juan Sapo que me escapo!
…y echo a correr.
 Miró a Marcelino y le preguntó: ¿Y tú?
-         Yo Andrés –dijo Marcelino-
Y antes de que el policía abriera la boca prosiguió:
-¡Andrés que tengo las patas pa correr!
A mí ni me miró ni me preguntó, sólo sentí una cascada de nueces sobre mi cabeza, que eran los coscorrones que me estaba dando con esos nudillos de plomo.
-¿El nieto de doña Clemencia? ¿no?.

            En la ventana de la segunda planta me observaban mi abuela, Amada y Periquito.

Por Perseo.