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sábado, 27 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. CINE, SUEÑOS Y VACACIONES.

Bienvenidos a Obtentalia. Hoy os queremos brindar la fotografía de cabecera de nuestro blog, esa ola rompiendo que tan refrescante parece, a ver si nos refrescamos todos un poco, por fuera y por dentro también.

Hoy os presentamos un nuevo comentario de cine de Prometeo. Nos habla de la película "Expediente Warren. The conjuring", clasificada dentro del género de terror y miedo, en el "subgénero" (si así cabe decirlo) de casas encantadas y posesiones. Como es su costumbre, Prometeo nos cuenta sus impresiones personales sobre la película de forma clara y resumida  

Durante esta semana hemos estado hablando en las introducciones diarias de los sueños, las representaciones oníricas, y casi sin querer, sólo casi, se convirtió en el tema monográfico de la semana. Sólo son pinceladas y esbozos de ideas que tienen más desarrollo. Os lo resumimos y os instamos a que lo leáis.

Comenzamos el lunes con una breve narración sobre los sentimientos y emociones que un sueño produjo en una persona. El martes nos refirimos a su significado. El miércoles hablamos escuetamente de la fase REM y alguna otra cosa más. El jueves nos extendimos un poco más al hablar sobre los sueños premonitorios, dejando alguna opinión nuestra. Y ayer viernes tratamos sobre los elementos que aparecen en los sueños y su relación con la realidad, haciéndonos dos preguntas que intentamos responder, también de forma escueta: ¿De dónde proceden los elementos que integran los sueños? y ¿por qué cuando nos despertamos los sueños pierden todo el sentido y la coherencia que parecían tener mientras dormíamos?


Es verano. Muchas personas siguen saliendo fuera. Las vacaciones hacen que cambiemos nuestros hábitos, sobre todo para dedicárselo al ocio y al divertimento de las cosas que no podemos hacer en otros momentos. ¡Pasadlo bien mientras podáis!



Por Cástor y Pólux.

ARTÍCULO. "EXPEDIENTE WARREN. THE CONJURING", POR PROMETEO.

EXPEDIENTE WARREN. THE CONJURING.
Por Prometeo (27/07/2013)

  



“Expediente Warren. The Conjuring” trata un tema ya clásico dentro del cine de terror o miedo, el de las casas encantadas, los espíritus, las posesiones y los exorcismos. Todo un género que, dado lo mucho que se ha hecho y hemos visto, no es fácil de tratar con originalidad o con la solvencia suficiente como para “encantarnos” en la sala de cine.

Y tal vez esa sea la mayor virtud de esta película, la de conseguir atraparnos y saber contar una historia que pudiera sonar a rancia, a pesar de estar basada en hechos reales, cosa que no deja de ser, al fin y al cabo, un reclamo publicitario de contrastada eficacia.

No se puede negar el oficio, los recursos y el buen hacer de su director, James Wan, quien va adentrándonos con maestría y a través de la tensión de la historia en la atmósfera propia de este género, haciéndolo todo creíble, y sin recursos simples y efectistas más propios de un engaño que de un buen guión.

Los actores están solventes, especialmente el matrimonio Warren, encargados de afrontar en este caso los sucesos paranormales que acontecen en casa de la familia protagonista, cuyos integrantes también están a la altura.

No se trata de una superproducción, más bien al contrario, pero se utilizan los personajes y la ambientación con el suficiente genio como para que no lo parezca.

Si algún “pero” tuviera que ponerle a la película sería el de excesivamente clásica y previsible en general, con algún que otro pequeño resquicio en el guión que puede pasar casi desapercibido. Aunque, por otro lado, ese clasicismo parece buscado intencionadamente.

En general una película muy solvente y bien dirigida y realizada, que consigue trazar el terror y el miedo con buenas maneras. Una historia clásica con recursos clásicos utilizados con inteligencia y gusto.

A mi siempre me han atraído las películas de terror, espíritus, posesiones, casas encantadas … Si, como a mi, te gusta ese género creo que esta película no te defraudará.

viernes, 26 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. ELEMENTOS ONÍRICOS: LO POSIBLE Y LO IMPOSIBLE.

¿De dónde proceden los elementos que integran los sueños?, ¿por qué cuando nos despertamos los sueños pierden todo el sentido y la coherencia que parecían tener mientras dormíamos?

Es difícil contestar a la primera pregunta de forma categórica, lo que parece plausible es que se mezclan elementos tomados aleatoriamente de la memoria y elementos que pueden tener cierta significación dentro de nuestro subconsciente. Ni siquiera sabemos a qué puede obedecer esa posible forma de suceder. Entresacar de un sueño elementos con significación requiere una intuición, un conocimiento de los mecanismos inconscientes de la mente y una capacidad de introspección en la particular psicología de cada persona muy relevantes, al alcance de muy pocos. Todas las simplificaciones sobre la interpretación más o menos unívocas de los elementos particulares de un sueño nos parecen insustanciales y sin fundamento.

En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta parece algo más clara. En vigilia la mente está sujeta a las "normas" conscientes que nos dicen qué puede y qué no puede ser, tanto a nivel físico como a nivel psicológico. Durante el sueño nuestra mente no está sujeta a esas "normas" y todo es posible. El inconsciente está liberado para admitir lo que es reprobable por nuestra propia conciencia particular y por la conciencia colectiva o social. Las cosas que reprimimos estando despiertos (conscientes) por considerarlas impropias o socialmente inaceptables (tabú) fluyen libremente mientras dormimos, cuando la conciencia no actúa para reprimirlas. Cuando nos despertamos y aplicamos a lo soñado los filtros de nuestro consciente advertimos su falta de sentido. Son dos formas de ver la realidad: despiertos, con el filtro de la mente consciente, y dormidos, con la total falta de tapujos con la que actúa nuestro inconsciente.

Por Cástor y Pólux.

jueves, 25 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. SUEÑOS PREMONITORIOS.

¿Existen los sueños premonitorios?

Hay quien cree que sí, porque cree en ello, y quien lo cree porque dice haberlos tenido. Nosotros ni lo sabemos ni los hemos tenido, pero dadas las grandes implicaciones transcendentales que tendría aceptarlo nos decantamos por no creerlo.

Aún en el supuesto de que se sólo se tratara de una capacidad cerebral poco común, ¿cómo podría suceder sin recurrir al carácter transcendental? Toda adivinación del futuro, sea de la clase que sea, implica una excepción en la flecha que marca el discurrir del tiempo y en el mismo destino entendido como acaecer necesario en tanto que sucede (no en el sentido de que el futuro está predicho o cerrado).

La adivinación, sea como sea, implica un futuro ya creado, cerrado, pues no puede predecirse lo que aún está por definirse, eso se llama coincidencia.

Cuestión distinta es que tengamos un sueño y posteriormente ocurra algo semejante a lo soñado, pues esto es algo normal y comprensible, ya que lo soñado, si es algo que puede ocurrir en la realidad, puede acabar coincidiendo con algo real (por ejemplo soñar con un terremoto y al día siguiente ocurrir el terremoto), ya que el futuro, al estar abierto no puede predecirse y todo puede ocurrir.

Tal vez, pues, no se traten más que de coincidencias. Lo cierto es que nos resulta poco coherente aducir la premonición de un sueño sin tener en cuenta todas la implicaciones que ello tiene en la explicación del mundo.

Pero cuentan por ahí que se dan coincidencias muy difíciles de explicar. ¿Qué pensar de ellas? Tendríamos que ver de qué se trata para emitir un juicio, mientras tanto sigamos soñando, a ser posible dormidos y también despiertos.

Por Cástor y Pólux.

miércoles, 24 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. LAS RAÍCES DEL SUEÑO.

Son ya harto conocidas las fases del sueño. Podéis encontrarlas y leer sobre ellas en muchas páginas de internet. La más llamativa es la fase REM (rapid eyes movment), donde se da el sueño paradógigo, es decir el momento en el que estamos muy relajados pero con gran actividad neuronal, muy parecida a la actividad en vigilia, donde tienen lugar los sueños y cierta excitación sexual.

¿Habéis observado alguna vez a alguien en la fase REM? Es fácil saberlo, pues bajo los párpados se notan perfectamente las córneas yendo de un lado a otro. Si, con sumo cuidado, levantáis sólo un poco uno de los párpados, veréis claramente el movimiento del ojo. Resulta muy curioso. Pero más curiosa resulta la necesidad y dependencia que tenemos de esa fase REM para un buen descanso, sobre todo a nivel mental y su necesaria actividad en relación al funcionamiento de la memoria, especialmente la memoria a corto plazo.

Si misterioso resulta el origen del surgimiento de la vida y su evolución, más lo es, si cabe, el origen de la compleja estructura psicológica mental: conciencia, subconsciente, memoria ...

Por Cástor y Pólux.

martes, 23 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. LOS SUEÑOS Y SU SIGNIFICADO.

Los sueños ...

No nos referimos a los deseos conscientes, sino a las representaciones oníricas que se producen en la inconsciencia del sueño.

Su sentido, aún no totalmente claro, ha sido muy estudiado. El sueño es descanso necesario para la mente y el cuerpo, pero ¿qué sentido tienen los sueños, qué causa, qué motivo? Parece que son muy necesarios para la profilaxis mental y para la memoria, especialmente para la fijación de los hechos que quedarán grabados fuertemente en ésta.

Mucho se ha escrito y elucubrado sobre el significado de los sueños, pero tampoco hay mucho claro, lo que sí parece cierto es que ninguna validez tienen esas guías en que a determinados elementos oníricos se les asigna un significado. No es plausible dado el carácter personal, íntimo y subjetivo de las vivencias y conocimientos que están en el sustrato de los sueños. Parecen tener una parte con significado y otra parte de aleatoriedad, pero es muy difícil determinarlas, ni siquiera someramente.

Por Cástor y Pólux. 

lunes, 22 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. LAS EMOCIONES DE UN SUEÑO.

Ahí tenéis la misma fotografía de ayer, pero con su color original, tal como os dijimos. Y ahora nuestra especial introducción de hoy.

“Entró en el dormitorio, encendió el ventilador y se sentó frente a él a los pies de la cama, con la mirada fija y perdida en el suelo. Acababa de salir de la ducha y su cuerpo estaba desnudo y fresco.

Su mente bullía en un sin fin de ideas que iban y venían, que aparecían para luego desaparecer, y que le impedían centrarse en un pensamiento que llevaba rondándole todo el día, que se mostraba como algo vago pero que sabía respondía a un sentimiento muy profundo al que no quería dar la espalda.

La noche anterior un sueño le había trastornado el ánimo, había sentido emociones que creía dormidas e incluso perdidas en su interior. En los últimos años había incluso luchado por enterrar sentimientos de ese tipo, fuertes y vitales, de los que te hacen sentir vivo de forma especial, pero que también producen zozobra y desesperanza.

Y ahora, después de tanto tiempo, la emoción con la que se había despertado le hacía replantearse los principios por los que regía su vida, tan razonables y pensados, tan controlados y fiables. ¿Merecía la pena el camino que había elegido? Sintió su vida más vacía que de costumbre, el sentido se perdía frente a él. ‘Un sueño no puede hacerme esto’ – quería convencerse. Pero la verdad es que la emoción y el sentimiento habían tambaleado incomprensiblemente las sólidas bases racionales de su existencia.

Quería poner orden en sus pensamientos pero le costaba. Su mente estaba excitada, nerviosa, parecía querer recoger por su cuenta el testigo que la emoción del sueño había introducido en su ser. No quería volver a replantearse el sentido de todo pero entendió que estaba condenado a hacerlo.

Alzó la mirada y una lágrima recorrió su mejilla mientras se decía: ‘No quiero, no lo quiero, no quiero esto, ¿por qué no será mi mente simple y básica?, ¿por qué no se entretiene con el divertimento normal de la mayoría ?’.

Cansado ya de pensar se levantó, se vistió y se marchó del dormitorio hasta el salón. Allí estaban su mujer y sus dos hijos, viendo la televisión, entretenidos. Habría querido que sólo ellos fueran su vida, pero había algo más, algo que jamás podría revelar, un dolor del que no quería culpar a nadie, y por eso lo mejor era ocultarlo.

Se sentó junto a uno de sus hijos y empezó a ver la televisión, intentado hundir lo más profundamente posible esos sentimientos que le removían el alma. Su hijo le miró. Él le sonrió como pudo y volvió de nuevo la vista al televisor".

Por Cástor y Pólux.

domingo, 21 de julio de 2013

INTRODUCCIÓN. CAMBIAR, HERMES "DISFRUTANDO" EN LA BUHAIRA, POLICÍA LOCAL OTRA VEZ, Y FOTOGRAFÍA.

El otro día manteníamos una discusión con otras personas sobre la posibilidad de cambiar el carácter. Nosotros sosteníamos que aunque haya aspectos en los que se puede cambiar, la experiencia nos decía que el núcleo que identifica nuestro carácter, la forma de ser que nos hace ser como somos, no puede cambiarse con el simple ejercicio de la voluntad.

Se sostenía en la discusión que uno ha de ser consciente de sus fallos para poder cambiarlos, y que con voluntad, una vez reconocidos, podía cambiarse para mejorarlos.

Nosotros poníamos dos objeciones a ese razonamiento tan claro y en principio tan válido. Primero que no siempre somos conscientes de nuestros fallos y, por tanto, no siempre tenemos la posibilidad de cambiarlos, y segundo que no todos consideraríamos de consuno qué es o no un fallo, es decir, tal vez a nosotros nos moleste determinada conducta de alguien pero a ese alguien no le parezca que sea un fallo que tenga que cambiar. No todos tenemos la misma visión de las cosas. Por eso no es ninguna simpleza hablar de reconocer los fallos, ¿qué fallos?, ¿los que tú crees fallos o los que creo yo?

Desde luego es condición indispensable para cambiar el reconocimiento de aquéllo que queremos cambiar, pero no es fácil ese reconocimiento por el doble motivo que hemos apuntado, según creemos, hasta el punto que nos imposibilita en muchas ocasiones para ese cambio.


Hoy os presentamos, como adelantábamos ayer, una nueva crónica de Hermes, en este caso de denuncia, siguiendo la línea de algún trabajo anterior. Siempre en el tono respetuoso que le caracteriza, nos cuenta indignado un caso de gamberrismo y mala educación que a él mismo le sucedió en el barrio sevillano de Nervión.

Para los que no conozcáis Sevilla os diremos que Nervión es un barrio de cierto "status". En él se ubican el campo de fútbol del Sevilla, un centro del conocido "Corte Inglés", un par de centros comerciales con cines y varios grandes hoteles. Se trata de una buena zona relativamente nueva (al menos en parte), una de cuyas arterias nuerálgicas (la más nueva) es la avenida de la Buhaira, donde se ubica el relato de Hermes, bajo la cual, como curiosidad, transcurre el túnel ferroviario que soporta parte del tráfico de trenes de Sevilla. Pero ya veréis que para el gamberrismo da igual el lugar, sólo importan la edad y, sobre todo, la condición.

Pero el relato de Hermes va más allá, pues de nuevo, como ya nos ha contado en alguna otra ocasión (ver "La Policía Local de Sevilla, en entredicho"), se topó con la Policía Local de Sevilla, o más bien, en este caso, no se topó. Incluso Pólux nos contó algún sucedido con esta Policía, en su caso de un pueblo cercano a Sevilla, en su artículo "La cochera mágica". Ciertamente no sabemos que tiene la Policía Local (queremos creer que no toda) que justo está ahí cuando menos falta hace, incluso fastidiando si puede ser, y anda desaparecida cuando se le requiere. Cierto que no es siempre así, pero se acerca más de lo deseado a ello. Deben dar un servicio al ciudadano, pero en ocasiones parece que el ciudadano es un estorbo para ellos. Y es que han sido muchas otras las cosas sucedidas que no contamos aquí pero que hemos sufrido como ciudadanos. Como se suele decir, "tenemos lo que nos merecemos". Algo habremos hecho para merecerlo.

Pasad un rato entretenido leyendo su relato, que seguro que os gustará.

Esperamos que sea de vuestro agrado la fotografía de hoy. Tiene el color saturado para conseguir la gama que aparece. Mañana pondremos como cabecera del blog la misma fotografía pero con su color original. El objeto de la foto es una parte poco profunda de un estanque, donde el color marrón de la tierra del fondo proporciona los tones ocres, que veréis en la fotografía de mañana que predominan casi por completo.

Hemos arreglado el enlace al artículo de las Máximas de Obtentalia III de Cástor, que daba problemas, hemos actualizado "Hace una año..." a día de hoy, y hemos cambiado los artículos más vistos del último mes por los más vistos de la última semana.

Buena semana de verano para todos.

Por Cástor y Pólux.

ARTÍCULO. "BUHAIRA STREET, CIUDAD SIN LEY", POR HERMES.

BUHAIRA STREET, CIUDAD SIN LEY
Por Hermes (21/07/2013)



Diez y veinte de la noche, sábado 13 de julio de 2013. El calor no es riguroso pero sí lo suficientemente incómodo para que quien suscribe y su familia tengan la necesidad de refrigerarse y descansar en una terraza de verano sita en la avenida de La Buhaira. La terraza es cómoda y hace esquina con la calle Pirineos formando parte integrante de la cadena de cervecerías "La Sureña". En la mesa elegida reposan móviles, un bolso y las distintas
"La Sureña", Avda. de la Bunaira,
Nervión, Sevilla.
consumiciones y tapas pedidas unos instantes antes. De repente, sin saber cómo y por qué razón, desde las dependencias particulares situadas encima de la terraza del local, alguien de manera oculta arroja deliberadamente agua a discreción a las mesas situadas en la calle con el resultado de bañar literalmente a los ocupantes de las mismas que han tenido la mala suerte de elegir ese establecimiento como lugar de descanso el tiempo de la consumición. Perplejos, y sin poder reaccionar, la anónima acción vuelve a repetirse una segunda vez. La indignación, malestar y ganas de abofetear al autor/es son grandes, así como el deseo de repeler la agresión lanzando al lugar en cuestión algo compacto pero prevalece la cordura que pasa por llamar al teléfono 092 de la Policía Local, que es la competente, y la que debe de mediar ante estas situaciones de gamberrismo. Quien estas líneas redacta, tecleó el número del Cuerpo de seguridad que por Ley está obligado a actuar ante un hecho de este tipo apareciendo al otro lado de la línea una operadora a la que, tras explicar la situación y facilitarle el número de teléfono, me inquiere la localidad desde la que llamo. En fin, muchos trámites y preguntas para, finalmente, no acudir nadie al lugar de los hechos. Durante más de 30 minutos ni la Policía Local requerida ni ningún otro cuerpo competente se personó por el local objeto de la acción incívica. Conclusión: a partir de ahora, ocurra lo que ocurra, no volveré a llamar a ese teléfono sino que intentaré actuar de manera ortodoxa o heterodoxa siguiendo mis instintos más primarios. ¿Para qué voy a contactar con un Cuerpo que ni siquiera atiende a mi demanda? Estoy seguro que el alcalde de la ciudad, Sr. Zoido, de haber sido perjudicado él y su familia, con una llamada de teléfono -evidentemente directa- en 5 minutos habría recibido allí a 3 ó 4 coches patrulla porque la seguridad, al igual que la Ley, no es la misma para todos. En el diario EL MUNDO, del 6 de julio de los corrientes, puede leerse la noticia de que el Palacio de Congresos acogió ayer la toma de posesión de 102 nuevos agentes de la Policía Local hispalense. Desde luego si esos agentes no van a responder a la demandas y necesidades de la ciudadanía, sobran y están de más. En el Maratón de Sevilla, celebrado el 24 de febrero pasado, una atleta se desvaneció a pocos kilómetros de la meta. Se vendió la noticia de que los municipales, con su actuación, habían salvado la vida de la corredora y aunque en realidad ayudaron fueron las emergencias del 061 con electroshocks quiénes la reanimaron. Ante la solicitud del Jurado de la XXVI Fiesta del Deporte sevillano, el 14 de mayo, acudieron a recoger una placa recibiendo una mención especial por su actuación. La llamada para recoger la distinción debe ser una de las pocas a las que hayan acudido.