El mar calmo brilla a poniente, con el sol ya bajo abriendo un camino dorado de nostalgias perdidas y deseos inacabados.
Aún hiriente quisiera recorrerlo una vez más para luego olvidarlo.
Olvido, requiebro al tiempo y a la memoria, atajo que ciega el corazón y acalla sus latidos, que donde vive muere, que donde siente niega, que donde fue dejó de ser...
No te busco, nostalgia, que me buscas tú, sí. Me encuentras cuando te huyo, me miras cuando te niego, me posees cuando te olvido...
Por Pólux.
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