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lunes, 27 de octubre de 2014

APASIONANTES CIENCIAS O ABURRIDAS LETRAS.



He de reconocer que yo siempre sentí una clara predilección por la ciencia. Las letras me han interesado menos, aunque creo en su importancia. Pero dentro de éstas, las leyes jurídicas me parecieron, y me parecen, lo más…, digamos “feo”, sin ánimo de ofender a quien le gusten.

El sentido práctico de las leyes es arbitrario y depende de cada época, pues se adaptan a la necesidad de legislar y regular las relaciones entre las personas. Sin embargo la ciencia es práctica, y, junto con la técnica, permite el desarrollo y el progreso. Pero sobre todo colma el ansia de conocimiento del ser humano como ningún otro campo es capaz de hacer.

Las leyes son necesarias, pero discernir sobre ellas no nos lleva a ningún lugar, más que a depurar su capacidad de regulación. La ciencia, sin embargo, es una ventana al conocimiento del universo, de todo. Jamás disfruté leyendo una Ley o un Reglamento, y reconozco, ya por segunda vez, que el escrito más “feo”, más aburrido (menos algunas herencias tal vez) y con menos gracia que puedo echarme a la cara es una escritura pública. Por el contrario, una teoría científica es una estructura lógico-racional que intenta explicar la realidad o una parte de ella, y su sola construcción, junto con la carga racional que implica, es en sí el mayor logro de la mente humana, lo que me resulta admirable, atractivo y cautivador.

La Ley es puro raciocinio, pero eso ya me lo da, y mejor, la filosofía. La ciencia es una ventana al mundo, original y única, que además nutre nuestro raciocinio. Para mí no hay parangón.

Por Pólux.

domingo, 26 de octubre de 2014

UN POCO DE EDUCACIÓN Y RESPETO.

Esta entrada de hoy va dirigida a las personas que saben lo que es la educación y el respeto, pues podrán entender de lo que aquí se habla. Y es que, en contra de lo que pudiera parecer, he constatado que son muchas las personas que jamás han abierto un diccionario por las páginas donde aparecen las palabras "educación" y "respeto". ¿O es que tal vez los demás seamos excesivamente cultos por saber el significado de esas palabras?. 

No es la primera vez que me pasa que voy por la calle y en la acera por la que transito hay paradas varias personas, carrito de niño chico incluido. El constante tráfico hace peligroso bajarse de la acera (en todo caso recuerdo que la acera está para ir por ella). Llego a la altura de la “reunión privada” y me detengo, no puedo pasar. Alguno de los contertulios me mira y advierte mi presencia y mi intención de pasar, pero la conversación debe ser muy interesante, pues ni caso, nadie se mueve. Claro, las formas, la educación y el respeto están para cuando se está aburrido, no en medio de una conversación con los amigos. Y encima viene un tío y quiere que le dejes paso.

Conteniéndome las ganas de dar un empujón y abrirme paso ante tan mala educación y tanto cretino, digo en voz alta “¿me podrían dejar pasar?”. La pregunta es retórica, pues en realidad no solicito ningún permiso, sino que exijo usar la vía pública como lo están haciendo ellos.

Alguien me mira de soslayo, y con gesto molesto apenas se mueve para dejar un estrecho hueco, los demás a lo suyo. Yo, harto ya de tanto desdén, me encaro hacia el hueco y acelero el paso empujando deliberadamente a todo el que se interpone en mi camino. Toco el carrito y se tambalea, mi cadera choca descaradamente con el culo de la madre (seguro que sigue ofendida), al hombre que está a su lado le rozo toda la espalda, a otro más le doy un puntapié en uno de sus zapatos, y finalmente a otra mujer le empujo en el hombro con mi brazo y le estrujo el bolso en su costado. Con mucho gusto los hubiera empujado a todos con las dos manos hasta dejarles caer y después les hubiera dicho “¡uh, perdón!”.

Por el rabillo del ojo vi como volvían sus miradas hacia mí con el gesto molesto y hasta escuché algún comentario ofensivo al que no quise dar importancia, porque si no, entonces, lo que era sólo una muestra de mala educación se iba a convertir en un motivo de pelea.

En el supermercado también me ha pasado en más de una ocasión lo mismo, sólo que además tiene el agravante del carrito, que no pasa por cualquier hueco. Pero ya tengo práctica en empujar con él, ¡qué remedio!

Anda e iros a la zulla. La verdad es que dicho tan finamente no parece ni ofensivo. Pero dejémoslo así, no merece la pena más.

Parecería que es sólo una falta de respeto y de educación, pero conlleva un desprecio hacia los demás que en otros ámbitos estoy seguro que se manifiesta más violenta y dramáticamente, por ello no dejan de tener importancia ese respeto y esa educación.

¡Si no somos capaces de controlarnos en una situación sin importancia, qué vamos a esperar de nuestro comportamiento!

Por Pólux.

sábado, 25 de octubre de 2014

FILOSOFÍA Y CIENCIA.

Nuestra fotografía de hoy es una composición de otras cuatro tomadas por Cástor desde nuestra atalaya.

Nos han dicho algunos amigos que hemos estado muy filosóficos en las entradas diarias de esta semana. Echando la vista atrás no queda más que admitir que, al menos, algo de razón hay en ello.

Siempre nos atrajo tanto la filosofía con sus planteamientos, como la ciencia con sus logros (descubrimientos y aplicaciones). Así como la observación y la deducción determinan el método científico, los planteamientos filosóficos vienen determinados por el acervo cultural y psicológico que nos define para ser como somos.

La propia naturaleza de la filosofía, del pensamiento en general, le hace suponer distintas posibilidades, pero no predice ni señala una de ellas, más que a través del propio acervo cultural y psicológico, que de nuevo seguirá suponiendo distintas posibilidades, todas ellas con el mismo rango que las anteriores. No hay, pues, un progreso como en la ciencia.

Nada sabemos que no pudiéramos saber ya. Esta engañosa frase encierra algo de cierto, y es que se cumple justo al final de una etapa, de un proyecto. Dado que ya no hay nada futuro por saber, nada más podemos saber ya. Es una definición que se ajusta también a la muerte, como parada de esa progresiva evolución del yo. Pero todo esto no deja de parecer una tautología.

Así como en la filosofía cualquier camino argumentado es válido, en la ciencia sólo el método científico marca la validez del camino. Son dos caminos distintos (aunque en la antigüedad iban de la mano), pero si tuviera que decantarme por uno, he de reconocer que el camino del método científico, con todas sus limitaciones, me enganchó el corazón desde que soy capaz de recordar. El acercamiento a la filosofía ha sido como un desamor, pero con alguien de quien aún aprender, a quien poder recurrir y a quien recuerdas con cariño.

Por Pólux.

viernes, 24 de octubre de 2014

LÓGICA RAZÓN DE SER.

¿Cuál podría ser la razón de ser, dentro del Universo, de un pequeño ratón, de una cucaracha, de un mosquito, de una bacteria o de un perro?...

 Todos somos animales (algunos más que otros, la verdad), como el perro y los demás. Ello nos une, independientemente de como quiera entenderse la razón de ser de nuestro pensamiento y nuestra consciencia, hecho diferenciador respecto de todos los demás animales.

¿La naturaleza y esencia de aquello que nos hace iguales a los demás animales, debe estar sostenida en la misma base que la naturaleza y esencia de aquello que nos hace diferentes y únicos?

La lógica del planteamiento nos hará pensar en la posibilidad de una interconexión previa entre lo igual (común) y lo único, por el mero hecho ya de aparecer conectadas gramaticalmente, pero sobre todo por la tendencia de nuestro pensamiento a encontrar relaciones y a pensar en un origen común de lo diverso, lo que decantará nuestra respuesta hacia el sí. Por tanto, hemos de abandonar este camino de argumentación, y buscar uno menos contaminado por la perspectiva de lo único, que, por otra parte, es nuestra propia y única perspectiva como humanos y animales diferenciados (únicos).

Miramos con nuestros ojos, y ello nos condena a no ver más que lo que ellos puedan mostrarnos del mundo.

Por Pólux.

jueves, 23 de octubre de 2014

SOY AVENTURERO, AUNQUE NI YO ME LO CREO.

"Naturaleza al alcance de todos", rezaba en un folleto sobre "senderismo", que sé lo que es, y "multiaventura", que no sé muy bien qué quiere decir, si se trata de vivir muchas aventuras al mismo tiempo o de una aventura múltiple, no lo sé bien. Lo que parece claro es que "senderismo" suena a sendero, a camino ya hecho, y "aventura" suena a camino por abrir, que "senderismo" es para todos y "aventura" para unos cuantos atrevidos.

¡Qué nos gusta que nos pongan calificativos admirados por los demás, aunque no sea verdad!

Todos queremos ser aventureros, pero todavía por encima de ello, queremos que los demás sepan o crean que somos aventureros.

A veces somos tan simples que hasta avergüenza un poco.

Por Pólux.

miércoles, 22 de octubre de 2014

HOY NO VOY A ABRIR LOS OJOS.

Hoy no voy a abrir los ojos, no quiero abrir los ojos. Tampoco voy a hablar. Ni una sola palabra pronunciará mi boca.

En la mirada se trasluce la carga emotiva que llevamos dentro, o la fuerza que en ocasiones derrochamos, incluso las dudas que interfieren en nuestras decisiones.

Hablando decimos, sin querer, como somos y sentimos, lo que queremos y lo que no, pero sobre todo mostramos nuestra fortaleza y nuestra debilidad.

Hoy no quiero mostrarme, no quiero ser juzgado, ni siquiera tenido en cuenta. Hoy no quiero que nadie sepa quien soy, pues si se llegara a saber, se sabría para siempre.

Mañana tal vez pueda esquivar una mirada inquisidora, o desarmar una pregunta capciosa, pero hoy...

Por Pólux.

martes, 21 de octubre de 2014

SÉ, PERO NO LO SÉ TODO.


Sé, pero no lo sé todo, aunque sí sé que no lo sé todo.

Pienso, pero no abarco toda la realidad posible, aunque pienso y sé que pienso. Es el límite racional de nuestra existencia o, más clásicamente, el límite que marca el desconocimiento de la razón última de todo, esa parte de la realidad que no abarca mi pensamiento.

Sé, pero no lo sé todo...

Por Pólux.

lunes, 20 de octubre de 2014

LUNES MENTAL.

Y otra vez el lunes. El ciclo se inicia de nuevo, o termina, según se mire.

Yo creo que salvo a Carlos Herrera y tal vez a alguno más, a la gran mayoría de los españoles no nos agrada el Lunes. Tal vez sea una cuestión de mentalidad, o de perspectiva, o de ambas a la vez.

Una vez más nuestra mente interpreta la realidad de los hechos que suceden, y nosotros (la propia mente) interiorizamos esa interpretación modelando con ello nuestra visión del mundo (experiencia) y, en última instancia, nuestra mentalidad.

Por Pólux.