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¿Qué hay que parece no ser?, ¿qué hay que por ser deja de ser? Fluyen erráticas y veloces las ideas en mi mente, por momentos estelas bri...

miércoles, 20 de mayo de 2015

EL ENGAÑO Y LA FALTA DE RESPETO.


¿Por qué esa necesidad de conseguir lo deseado por encima de los demás o a costa de los demás a través del engaño?

La publicidad, la mentira, el engaño, convencer, manipular, sesgar o pervertir son formas de conseguir lo deseado a costa de los demás y sin respetarles. Es, simplemente abuso. Esa necesidad muestra cierta patología psicológica. La falta de respeto lo demuestra.

Por Pólux.

martes, 19 de mayo de 2015

RELATIVISMO VITAL.


Para quien no cree en el más allá o en cualquier realidad más allá de la muerte, ésta es un final absoluto, hasta donde puede entenderse el concepto de absoluto para ese alguien que no cree en ese más allá, y menos para quien crea que la muerte es la máxima expresión del relativismo existencial, es decir, para quien nada puede asegurarse pero haya de decantarse por una posición desde la que afrontar el mundo, por la razón que estime suficiente.

El azul del cielo me parece cada vez menos intenso, y el azul del mar menos azul, así como el verde manto de los pinos menos verde y las miradas sinceras menos auténticas. Con el tiempo nada parece ser lo que creía y toda la realidad se confunde en una profunda y desgarradora duda. Este relativismo vital me pierde, he de reconocerlo, pero prefiero caminar perdido que vivir en la ilusión de una Verdad que ni mis ojos logran ver ni mi mente creer.

Por Pólux.

lunes, 18 de mayo de 2015

LA ATALAYA Y EL RUGIR DEL MAR.


Ya comenzamos con más fotos sobre el mar. Espero que la de hoy os guste.

Esta noche, en la atalaya, he asistido a una verdadera sinfonía sonora, llena de matices e intensidades. El mar ha regalado un concierto en el que cada ola era una nota. Pero como en una orquesta, así como cada instrumento es necesario para la misma, como sonido individual es incapaz de mostrar la obra que interpreta. Es la vieja discusión del todo superior a la suma de las partes. Pero no es eso lo que me interesa ahora.

Ese rugir del mar me ha hecho pensar en la forma en que percibimos la realidad. Me parece un tema interesante, tanto como para tratarlo a parte. Así que me comprometo a tener un artículo preparado para este domingo sobre el tema.

Os dejo mientras escucho, encantado, este sonido que me inunda...

Por Pólux.

domingo, 17 de mayo de 2015

¡SÓLO QUIERO ECHAR GASOLINA!


Anteayer tuve que ausentarme por la mañana de la atalaya. A la vuelta paré en una gasolinera de la autovía que transitaba para comprar algún refresco que me aliviara el calor que casi me ahogaba. Ya en el mostrador dejé la lata de refresco y pregunté "¿cuánto es?", a lo que el operario que me atendía me respondió con otra pregunta: ¿no quiere nada más?

Vaya, le parecía poca cosa un simple refresco. Y tan simple como a él le pareció mi compra fue mi respuesta :"no". Pero cuando pensé que había acabado y estaba con la cartera en la mano dispuesto a pagar, comenzó la "inquisición" que les transcribo seguidamente lo más literalmente que recuerdo:

  • ¿No desea un bote de estas estupendas almendras que están buenísimas?
  • No.
  • Tenemos otros frutos secos que a buen seguro harán sus delicias, debería probarlos, los vendemos muy bien
  • No.
  • ¿No va a echar gasolina?
  • No.
  • Tenemos unos boletos especiales de la lotería con los que, además de poder ganar un buen premio, ayudará a los niños de países africanos muy necesitados a poder hacer al menos una comida al día, ¿quiere uno?
  • ¡No!, sólo deseo el refresco -y que se calle de una puñetera vez, pero eso no se lo dije-
  • Como usted quiera.
"Como usted quiera", me dice el tío cínico. No era la primera vez que me sucedía en esa gasolinera. ¿Bombardearía a todo el mundo por igual con sus preguntas o sólo a los que no íbamos a dejarnos los cuartos en el negocio?

Pero la mañana aún no había acabado, y cuando llego a mi destino, cerca de la atalaya, voy a echar gasolina. Esta vez no se trataba de un simple refresco, sino del impuesto revolucionario que es la gasolina, con el que todos se lucran (productores, distribuidores, gobierno, intermediarios, etc.), menos nosotros, claro.

Y esa fue la "segunda inquisición" del día en una gasolinera.
  • Tenga, aquí tiene -le dije al operario mientras sujetaba un par de billetes en la mano-.
  • ¿Tiene usted la tarjeta -nombre que no recuerdo-?
  • No.
  • ¿No desea sacarla? Se beneficiará de muchos descuentos y regalos.
  • No.
  • Tenemos unos descuentos especiales en la tarjeta de lavado de coches aquí en nuestras instalaciones, le saldría por -no recuero el número- euros.
  • No.
  • ¿Desea probar alguno de nuestros productos especiales? Son naturales y exquisitos. Almendras, nueces, avellanas...
  • No -le interrumpí antes de que me soltara toda la lista-.
  • ¿Desea lotería?
  • No, sólo deseo echar gasolina.
Y por fin pude pagar y marcharme.

¿Puede ser verdad?, ¿les darán una sustanciosa comisión a los operarios de algunas gasolineras por sus ventas ajenas a la gasolina? Y encima acabas la mañana con una mala conciencia...,  peor que haber negado a Dios tres veces, porque parece que nada te importan los pobres niños africanos, ni los productores de frutos secos, ni nada de nada, ni siquiera mi propio beneficio con las tarjetas puñeteras esas. ¡Eso es acoso en toda regla!

¡Si yo sólo quería tomar un refresco y echar gasolina...!

Por Pólux.

sábado, 16 de mayo de 2015

DE NUEVO EN LA ATALAYA.


Esta primavera en nuestra atalaya está siendo espectacular. Llevo en ella varias semanas, y he sufrido el intenso calor de esta semana que ya acaba, bajo la débil techumbre que la culmina. Aquí pasaré lo que queda de primavera, todo el verano y algo más.



Apenas han pasado las 7 de la mañana y acaban de apagar las luces en el pueblo que a duras penas se otea desde aquí, asomado al mar por el entre el campo de pinos del que casi no se distingue. En el cielo que comienza a clarear no hay ninguna nube.

A mi izquierda el sol hace rato que comenzó a dejarse sentir, y a mi frente y derecha, sobre el horizonte, aún más oscuro, una banda rojiza anuncia su llegada. ¡Cuántos colores tiene el cielo al amanece! Ni con el mejor de los programas de edición de imágenes conseguiríamos unos degradados tan perfectos.

Y aquí sigo, buscando, en un intento más de encontrar y comprender lo que parece que no quiere mostrarse. Por un lado con más impaciencia cada vez, pues el tiempo pasa y ningún intento da fruto, y por otro con más calma, pues todo apunta a que la única realidad de esa búsqueda es el propio límite de la comprensión.

Por Pólux.


viernes, 15 de mayo de 2015

APARIENCIAS Y REALIDADES:LIMPIEZA PSICOLÓGICA.


Las personas tendemos a pensar que alguien es como aparenta. Es una realidad psicológica que creo que cualquiera puede comprobar por sí mismo sin más que mirar a su alrededor. Pero también sabemos que la realidad de alguien se encuentra en su interior y no se muestra a simple vista, sino a través de sus acciones y hechos continuados en el tiempo.

Si sabemos eso, ¿por qué nos empeñamos una y otra vez en juzgar a las personas por su apariencia, o por lo que nos dicen otras personas de ellos? Hacemos valoraciones que no tienen contenido real. ¿Por qué hacemos eso si lo que pretendemos es conocer al otro?

El cotilleo y el morbo son, entre otros, sesgos psicológicos que requieren su necesidad de ser satisfechos, lo que suelen hacer por encima de la necesidad primaria de nuestra mente, la de conocer la realidad para adaptarse a ella.

¡Cuánta limpieza psicológica necesitamos y cuán poco dispuestos estamos a ella!

Por Pólux.


jueves, 14 de mayo de 2015

HOY MEJOR ESCUCHAR QUE HABLAR.


Cada día que pasa es un día menos que nos queda. Es como ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Es una cuestión de carácter y de perspectiva. Pero a mí hoy, y ahora, no me queda apenas nada ni de lo uno ni de lo otro. Por ello hoy es un día más para escuchar que para hablar.

Por Pólux.


miércoles, 13 de mayo de 2015

LA INGENUA CREENCIA EN LA BONDAD DEL GÉNERO HUMANO.


No creo en la bondad del género humano, no creo en la bondad del hombre, tan sólo creo en la bondad de personas concretas que lo demuestran.

De quien nada demuestra todo puede presuponerse pero nada puede saberse. Creer a priori en la bondad de la persona es, a mi entender, un acto de ingenuidad que pretende reforzar otras creencias ya afianzadas que nada tienen que ver con ese acto de ingenuidad. Presuponer nos lleva al error. Tan sólo los hechos demuestran el carácter y la verdadera forma de pensar.

Existen personas bondadosas, pero no puedo por ello pensar que esa bondad está en todas las personas. A los hechos me remito.

Por Pólux.