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¿Qué hay que parece no ser?, ¿qué hay que por ser deja de ser? Fluyen erráticas y veloces las ideas en mi mente, por momentos estelas bri...

lunes, 4 de mayo de 2015

LOCURA Y GENIALIDAD EN LA ATALAYA.


Ya estamos en Mayo. El día la madre, el mes de las flores, primavera en todo su esplendor...

Acá, en la atalaya, el entorno muestra con fuerza el inicio de este mes, llenando de brotes árboles y arbustos, llenándolos de flores y revitalizando como si de un milagro se tratara todo tipo de insectos.

Ese bello trastorno paisajístico nos alcanza a todos. Ya lo dice el refrán, "la primavera la sangre altera", y con la sangre el propio sentir y pensar, que al fin y al cabo son expresión de esa misma sangre.

El pensamiento alterado y enajenado adquiere su máxima expresión acá en la atalaya, donde cada idea, por descabellada que parezca, cobra un sentido especial, el de poder ser pensada sin cordura, como si la realidad no impusiera su ley restrictiva, la de lo posible, sólo lo posible. Acá todo cobra ese sentido especial, todo puede ser pensado o imaginado. Luego, la realidad se impone indefectiblemente, pero ya el poso de lo imposible y lo irreal ha generado una nueva idea, nacida de donde no podía ser, quedando hasta ahora siempre huérfana de realidad y perdida en la locura. Pero es tal el ansia de vislumbrar alguna luz en el conocimiento del mundo, que una y otra vez repito el proceso de generar esas ideas imposibles, en la descabellada esperanza de obtener una, sólo una que, lejos de la locura, sea genial y lleve el sello del conocimiento. Porque en eso consiste la genialidad, en una locura que torna cordura, o mejor dicho, en una cordura que nació del mismo sinsentido que la locura.

El camino habitual ya está trillado, lo conocemos y sabemos donde nos lleva. Para descubrir algo nuevo sólo cabe experimentar con la locura y la sinrazón del pensamiento. ¿Es esa también la esencia de la inspiración y el arte? Mucho de común hay en todo ello.

Por Pólux.


domingo, 3 de mayo de 2015

ARTÍCULO: CURIOSIDADES DEL CÓDIGO CIVIL.


CURIOSIDADES DEL CÓDIGO CIVIL
Por Pólux (3 de mayo de 2015)



El Código Civil es la norma legal que regula la vida civil de todas las personas. Su primera redacción data de 1889. Pudiera parecer, y en algunos casos así es, que como texto jurídico no es de fácil comprensión, pero así como regula aspectos más técnicos jurídicamente hablando, como los contratos de prenda, hipoteca y anticresis o la sucesión hereditaria, en otros aspectos resulta un texto cercano y comprensible.

Si no hemos tenido un especial acercamiento al Código Civil, nos puede llamar la atención lo mundano de algunos aspectos que regula. Y no es extraño que así sea, pues, como he comenzado diciendo, regula la vida civil de todas las personas.

El objeto de la presente es precisamente resaltar algunos de esos aspectos tan mundanos, que muchos conocerán, por supuesto, pero que tal vez otros no. Nos resulta normal y comprensible que el Código Civil regule el matrimonio y los regímenes matrimoniales, dado que ello comprende la forma en que civilmente se reconocen algunas de las formas de relación entre las personas, pero tal vez no nos resulte tan propio que regule aspectos referentes a un acto previo al matrimonio. Pues así es.

Pero antes una salvedad. El acto que regula el Código Civil no es, como pudiera parecer, el noviazgo, que no es más que el nombre dado a una relación especial entre dos personas, que no implica matrimonio, en todo caso, y como mucho, intención futura. El Código Civil no entra, ni debe entrar, en regular aspectos en los que no hay un acto objetivo que comprometa frente a otro, como un contrato o un mandato. Es por esto que el acto previo al matrimonio al que me refiero no es el noviazgo, sino la promesa (la promesa cierta) de matrimonio. La promesa, sin ser un contrato, en una firme intención que compromete a otro. Digamos que sería la mínima expresión del acto objetivo que regula el Código Civil, por expresarlo de forma sencilla.

El Libro I del Código Civil, titulado “De las personas”, regula, entre otros aspectos, el nacimiento, el domicilio, el matrimonio, la paternidad, la ausencia, la tutela y la emancipación. El Título IV de dicho Libro I se refiere al matrimonio, y el Capítulo I de dicho Título a la promesa de matrimonio. Dicho Capítulo contiene sólo dos artículos, el 42 y el 43, cuyo contenido actual es el siguiente:
 -Artículo 42:
“La promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo ni de cumplir lo que se hubiere estipulado para el supuesto de su no celebración.
No se admitirá a trámite la demanda en que se pretenda su cumplimiento.”

 -Artículo 43:
“El incumplimiento sin causa de la promesa cierta de matrimonio hecha por persona mayor de edad o por menor emancipado sólo producirá la obligación de resarcir a la otra parte de los gastos hechos y las obligaciones contraídas en consideración al matrimonio prometido.
Esta acción caducará al año contado desde el día de la negativa a la celebración del matrimonio.”

El artículo 42 deja muy claro que la promesa no crea la obligación de lo prometido (no hay contrato), pero el artículo 43 aclara que si esa promesa hubiera causado en el otro gastos u obligaciones tendrá derecho a resarcirse de éstos. Aún no habiendo contrato, hay un acto objetivo causado por la promesa cierta, y ese acto es el que regula el Código Civil.

Primera página de la publicación del Código
Civil de 1889 en la Gaceta de Madrid, el día 25
de julio de dicho año. [Pulsar en la foto para
aumentar de tamaño]
Pero tan curioso como el contenido de dichos dos artículos, es apreciar cómo ha cambiado respecto al contenido original de los mismos. Como antes hemos dicho la primera redacción del Código Civil, como tal, data de 1889 (Ver foto de la primera página de la publicación del Código Civil 1889 en la Gaceta de Madrid el 25 de julio de dicho año. Ampliando la foto pueden ver como consta que el texto legal está sancionada por la Reina Regenta doña Cristina -madre de Alfonso XIII- y por el entonces Ministro de Gracia y Justicia don José Canalejas y Méndez).

En dicha primera versión, los artículos que regulaban esos mismos aspectos de la promesa de matrimonio eran el 43 y el 44, con el siguiente contenido:
 -Artículo 43:
“Los esponsales de futuro no producen obligación de contraer matrimonio. Ningún Tribunal admitirá demanda en que se pretenda su cumplimiento.”
 -Artículo 44:
“Si la promesa se hubiere hecho en documento público o privado por un mayor de edad, o por un menor asistido de la persona cuyo consentimiento sea necesario para la celebración del matrimonio, o si se hubieren publicado las proclamas, el que rehusare casarse, sin justa causa, estará obligado a resarcir a la otra parte los gastos que hubiese hecho por razón del matrimonio prometido.
La acción para pedir el resarcimiento de gestión, a que se refiere el párrafo anterior, sólo podrá ejercitarse dentro de un año, contado desde el día de la negativa a la celebración del matrimonio.”

Se aprecia una pequeña diferencia en el artículo 44. En la actualidad el Código Civil se refiere a promesa cierta de matrimonio, y la versión de 1889 se refiere a promesa de matrimonio hecha en documento público o privado o publicadas las proclamas.

Y otra curiosidad. Todos sabemos que la mayoría de edad comienza a los 18 años. El Código Civil lo especifica en su artículo 315, en el que expresa que comenzará a los 18 años cumplidos: “La mayor edad empieza a los 18 años cumplidos”. Pero podríamos preguntarnos ¿en qué momento exactamente? Si nací el 1 de enero de 2000 a las 10 horas de la mañana, ¿cuándo seré mayor de edad?, según lo antes dicho el 1 de enero de 2018, pero ¿a las 10 horas de la mañana, al comenzar ese día o al acabarlo? Pues también regula eso el Código Civil. En su segundo párrafo, dicho artículo 315 expresa lo siguiente: “Para el cómputo de los años de la mayoría de edad se incluirá completo el día del nacimiento”. Pues ya sabemos, tenemos que esperar a que acabe el día para tener la mayoría de edad.

Yo les animaría a que leyeran algunas partes del Código Civil, sobre todo del Libro I, “De las personas”, donde encontrarán otras muchas curiosidades, como la ausencia o la declaración de fallecimiento.


sábado, 2 de mayo de 2015

MECANISMOS DE LA VOLUNTAD Y LA RETROALIMENTACIÓN.


La fuerza de voluntad se sustenta y se reduce en el deseo, es decir en querer cambiar algo de nosotros. Es una capacidad para controlar nuestros impulsos y, consecuentemente, nuestra conducta, y la dificultad para su ejercicio proviene precisamente de su dependencia de tales impulsos.
  
Su funcionamiento es parecido a un sistema de retroalimentación (casi más conocido por el extranjerismo feed-back, dado su extenso uso en textos científicos y técnicos), pues cada elemento del sistema entrada-salida, en nuestro caso voluntad-impulso, no sólo depende del otro, sino que la respuesta inducida en la salida por el elemento entrada produce a su vez en éste una modificación, de forma que el sistema se modifica en ambos sentidos. Es decir, cada modificación de la entrada no sólo produce una modificación en la salida, sino en el propio sistema entrada-salida, lo que implica una modificación también en la propia entrada que conlleva otra modificación en la salida y nuevamente una modificación del sistema completo.

En internet he encontrado estas dos definiciones que me han parecido claras y fáciles, más la primera que la segunda:
  • Conjunto de reacciones o respuestas que manifiesta un receptor respecto a la actuación del emisor, lo que es tenido en cuenta por éste para cambiar o modificar su mensaje.
  • Mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con objeto de controlar su comportamiento.1 La realimentación se produce cuando las salidas del sistema o la influencia de las salidas del sistemas en el contexto, vuelven a ingresar al sistema como recursos o información. La realimentación (retroalimentación) permite el control de un sistema y que el mismo tome medidas de corrección con base en la información realimentada.

Si ejercemos la voluntad controlaremos los impulsos y eso nos ayudará a ejercer más la voluntad en otros aspectos. Pero si no ejercemos la voluntad el impulso crecerá, y si no lo detenemos cada vez nos costará más ejercer la voluntad para hacerlo.

Habrá impulsos que queramos cambiar e impulsos que no, pero para tener tal control sobre ellas es necesario tener un control muy fuerte sobre la voluntad, lo que sólo se conseguirá ejerciéndola.

Pudiera parecer que estoy dando por sentado que cualquier impulso puede controlarse con la voluntad, y que ésta puede ejercerse, con trabajo y esfuerzo, siempre que se quiera, y no es así. Realmente no creo que sea así, sólo intento reflexionar sobre la forma en que ejercemos la voluntad y su parecido con el mecanismo de retroalimentación.

Por Pólux.

viernes, 1 de mayo de 2015

EL DÍA DE LOS TRABAJADORES.


Hoy es día 1 de mayo, día internacional del trabajo o día de los trabajadores. Comprendo su importancia y su necesidad, pero hay "trabajitos" que son como para celebrarlo, aunque hoy día hacerle ascos a un trabajo debiera ser algo incomprensible con nuestra tasa de paro en España.

Pero hemos de reconocer, y así lo creo por las innumerables veces en que lo he visto, que en nuestra tierra somos muy dados a las ayudas, los subsidios y todo tipo de malabarismos con esas prestaciones. Con el subsidio del paro, la ayuda familiar y un trabajito a media jornada sin declarar había personas que ganaban más que otras trabajando todo el día de sol a sol, y si encima la familia tenía la pensión de algún abuelo aquello daba hasta para unas buenas vacaciones.

Es una cuestión de mentalidad y cultura social. Y también he de decir que son muchas las personas trabajadoras que jamás han defraudado un céntimo ni se les pasa por la cabeza hacerlo.

Sin duda hemos de celebrar el día del trabajo, que más que nunca cobra un sentido reivindicativo especial, como derecho y firme exigencia hacia nuestros gobernantes y empresarios para acabar con la lacra del paro.

Por Pólux.

jueves, 30 de abril de 2015

MÁS POESÍA.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

CANCIONCILLAS ESPIRITUALES

      OTRO SILENCIO




De noche, el oro 

es plata. 

Plata muda el silencio 

de oro de mi alma.

miércoles, 29 de abril de 2015

DE LA NATURALEZA HUMANA..


Nada quiero ver que, siendo yo, se muestre ajeno a mí.

Nada quiero saber que, hablándome de mí, no diga lo que quiero oír.

Nada quiero ser que, no queriendo serlo, muestre mi ser.

Por Pólux.

martes, 28 de abril de 2015

DE LO SINGULAR A LO GENERAL.


Existe la singularidad, y no hay más mirada que la singular. La generalidad es sólo pensada, y aunque podemos entenderla distinta de lo singular, no existiría sin ésta, pues es la abstracción del efecto conjunto de muchas singularidades.

Sin embargo la generalidad, como por ejemplo la idiosincrasia cultural, parece poder identificar un comportamiento singular. Es el efecto estadístico de las medidas particulares. Si lo general surge de lo particular, lo general ha de reflejar de alguna forma eso particular.

La generalidad es el orden que parece emerger al anular la voluntad particular. Mandar un ejército es un claro ejemplo de ello.

La construcción válida creo que es la que crece desde abajo hacia arriba, de lo singular a lo general, de forma que lo singular sería la piedra angular y lo general la imagen de ella.

Por Pólux.

lunes, 27 de abril de 2015

EL DESEO DE CAMBIO.


Hay quien desea la estabilidad ante todo y el teme el cambio como sinónimo de desestabilización. Otros sin embargo lo necesitan como forma de dejar atrás una situación insatisfactoria, o como manera de emprender nuevos retos.

Pero el cambio, como todo acontecimiento vital y natural, está sujeto a las "reglas" del azar que nos dice que ninguna regla existe para manipular los acontecimientos si éstos se empecinan en imponerse. Así, a veces, el cambio sobreviene a quien no lo desea, y se muestra esquivo con quien lo busca desesperadamente.

Parece que puede ser buen proceder, para quien desea el cambio, sentarse pacientemente a esperarlo y lanzarse sobre él cuando pase por delante. Pero incluso en este caso puede suceder que el cambio pase delante de nosotros y no sepamos verlo, o que, simplemente, el cambio no pase.

En cualquier caso, siempre será más positivo para quien desea el cambio salir a buscarlo. Pero convendrán conmigo que esa disposición no está al alcance de todos los caracteres.

Yo llevo pacientemente sentado esperando verlo pasar tanto tiempo que ya se me nubla la vista. ¿Habrá pasado y no lo habré visto? Ante la duda seguiré aquí sentado, esperando a ver si veo pasar un cambio.

Por Pólux.