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sábado, 25 de abril de 2015

EL DIFÍCIL EJERCICIO DEL PODER.


Una de las mayores y más difíciles virtudes de conseguir es la de ejercer el poder. Lógicamente me refiero al ejercicio ecuánime, equitativo, respetuoso y justo del poder, porque cualquier otra forma de ejercerlo que implique abuso o simplemente no sea ecuánime no es ninguna virtud, sino todo lo contrario.

El ejercicio del poder, a gran o pequeña escala, en un importante cargo público o en nuestra propia familia o grupo de amigos, facilita la imposición de deseos o intereses particulares, hasta el punto de resultar muy difícil sustraerse a ello, y por ello corrompe con tanta facilidad la mejor de la voluntades.

Para mandar, para ejercer el poder, hace falta un equilibrio y una fortaleza mentales nada comunes. Un cargo lo puede ejercer cualquiera, pero ejercer el poder inherente al mismo no está al alcance de cualquiera. Es una verdad incontestable.

Y así nos va. El poder político lo suele ejercer quien demuestra mayor destreza en beneficiarse de él. Quien beneficia a los demás ejerciendo correctamente el poder pierde el apoyo de las personas influyentes que buscan su interés particular en el ejercicio de ese poder. Sin apoyos no se asciende, y la consecuencia es que quien no ejerce el poder a favor de intereses determinados no obtiene ese puesto de poder.

El poder laboral o empresarial es especialmente cruel e interesado. Los grandes empresarios, los grandes banqueros, y en general las personas con poder en estos ámbitos, suelen perder la perspectiva por el vértigo que les produce ejercer el poder y ver como sus decisiones repercuten en la vida de los demás. Se sienten todopoderosos, y eso desequilibra a cualquiera, salvo a quien tenga, como dije antes, un equilibrio mental y psicológico fuera de lo común.

Pero en una pandilla, en un Colegio, en una oficina..., prácticamente en cualquier grupo, sucede igual. Y es que ésa es la naturaleza del poder, la que impone el interés particular al general, el deseo a la razón, la visión de lo único a la igualdad.

Por Pólux.

viernes, 24 de abril de 2015

GENIALIDAD Y LOCURA.


La genialidad no está reñida con nada. Suele estar rodeada de extravagancia y puede surgir de forma natural o como consecuencia de la alteración voluntaria de la consciencia.

Lo único que define la genialidad es el resultado de su actividad, del acto creativo, un resultado único, original y normalmente impredecible, sea en un terrero artístico o científico, teórico o tecnológico.

Aquí se cumple aquello de "bien está lo que bien acaba" o "el fin justifica los medios". Lógicamente hablamos del acto genial como el derivado de la racionalidad y la consciencia, sin que ello afecto o implique la voluntad de un tercero.

Vemos que todas la características expresadas de la genialidad son igualmente aplicables a la locura, y es que ambas se rozan, siendo la diferencia entre ellas sutil. Esa diferencia consiste básicamente en que el resultado de la genialidad es coherente con el mundo en el que nos desenvolvemos, y el de la locura no lo es, pero ambas, genialidad y locura, tienen la misma génesis y el mismo proceso creativo. Por eso al genio se le llama en ocasiones loco, aunque, como hemos visto, no sean lo mismo.

Por Pólux.

jueves, 23 de abril de 2015

IMPULSOS IRREFRENABLES Y FUERZA DE VOLUNTAD.


Hay impulsos irrefrenables, mucho más fuertes que la voluntad. Hay quien duda de ello explicando que siempre puede aprenderse a ejercitar la voluntad con más intensidad, hasta convertirla en la mayor fuerza consciente que usar a nuestro favor, hasta el punto de poder controlar cualquier impulso, por irrefrenable que parezca.

Creo que eso es, como mínimo, discutible. El impulso, en el sentido al que me refiero a él, es un deseo irracional que induce a hacer algo de forma súbita. Es algo incontenible por lo de irracional y súbito que tiene, y por eso no creo que la voluntad pueda refrenarlo así como así, con el sólo ejercicio de la consciencia. Si el impulso no es especialmente fuerte es posible que lo controlemos con nuestra fuerza de voluntad, pero si es impulso es intenso y fuerte la voluntad tiene poco que hacer.

Siempre existirán casos extremos que confirmen una u otra posición, pero en la medianía de lo común, la voluntad tiene su terreno y el impulso irrefrenable el suyo propio.

Por Pólux.

miércoles, 22 de abril de 2015

EL DÍA DELA TIERRA.



Hoy es el Día de la Tierra. ¿Y qué es eso? En realidad se trata de una iniciativa para tomar conciencia de los problemas medioambientales que se inició en 1970.

Nos parece muy bien, pero observamos que siempre se nos quiere hacer tomar conciencia de algo. Y es que cada loco con su tema, aunque repetimos que entendemos que si no es con la sensibilidad sobre ciertos cuestiones éstas no podrían cambiarse nunca.

Así que investiguemos un poco sobre la utilidad y el sentido de este Día de la Tierra para sacar provecho a es idea.

Por Pólux.

martes, 21 de abril de 2015

DE LA FERIA, ATALAYA Y MÉDANOS: EL TURISMO QUE NOS OLVIDÓ.


Y comienza la Feria de Sevilla. La estación de trenes de Sevilla, Santa Justa, es un hervidero desde la semana pasada, con muchos españoles y también muchos extranjeros. ¡Qué haríamos por aquí sin el turismo!

Málaga fue la provincia andaluza que más supo aprovechar el turismo, convirtiendo sus playas, a pesar de no ser los mejores de Andalucía, en lugar de descanso de famosos de toda clase, lo que demostró que las infraestructuras eran la base real del reclamo turístico. Por supuesto que el lugar y el paisaje son fundamentales, pero de casi nada sirven sin las infraestructuras.

Pero fomentar las infraestructuras y atraer el capital necesario es sobre todo una cuestión política. Huelva puede ser un ejemplo claro. En la ría que hoy preside la majestuosa estatua a Colón resulta impensable que antaño se bañara la gente. Aún en la época franquista se invirtió capital en empresas químicas y en una refinería que convirtieron aquél bello rincón en uno de los más contaminados de nuestra geografía marítima, aunque el empleo que produjo aquella inversión fue motivo de alegría, por supuesto. Pero la mayoría de las poblaciones costeras de Huelva, con unos paisajes y playas magníficas, quedaron para el turismo local por esa falta de infraestructuras y visión a largo plazo. Y aún hoy, a pesar de su auge, la gran mayoría de su turismo es local, teniendo unas infraestructuras fuera de una lógica coherente con el potencial desarrollo turístico, como sucede con el puerto deportivo de Mazagón, una gran construcción que no ha hecho de aquella población el reclamo turístico que se esperaba, pues no se acometieron otro tipo de infraestructuras de refuerzo que le dieran apoyo. Una cuestión política, sin duda. Pero tal vez ahí resida el encanto de esas playas, como les sucede a las de la costa Vicentina portuguesa, donde siempre se puede encontrar una playa solitaria. 

Y ese es el caso de nuestra atalaya, perdida entre pinos y matorral, a vista de pájaro sobre una playa solitaria apenas visitada por su difícil acceso. Y esa es mi alegría, la soledad que me presta aquel paisaje único e inspirador, la brisa que penetra en mis pulmones y me hace respirar cada gota de mar evaporada. Un lujo que una mala política turística me ha permitido.

Sólo añadir que a principios de los años setenta  se hicieron grandes proyectos urbanísticos para colonizar estas dunas llenas de pinares que se elevan muchas decenas de metros sobre el mar, a pesar de ser zona protegida, lo que hubiera hecho imposible mi estancia ahora aquí, en la atalaya. Algo bueno tuvo en este caso la torpeza política, y la sensatez de no construir donde era evidente que no debía hacerse. Al final, constructores y políticos buscaron una zona más cómoda a sus intereses, y dejaron en su sitio esos médanos que inmortalizó Juan Ramón Jiménez.

Por Pólux.

lunes, 20 de abril de 2015

EL TIEMPO, ¿REAL O SUBJETIVO?


Seguramente nuestro concepto del tiempo deriva de la percepción subjetiva que nos proporcionan los recuerdos (pasado) y la anticipación de hechos (futuro) como forma de adaptación al entorno.

¿Nos da nuestra percepción subjetiva del tiempo y del paso del tiempo la apreciación de algo real? Sabemos que todo evoluciona y entendemos la diferencia entre un estado anterior y otro posterior, lo que nos refuerza nuestra concepción del tiempo. Pero a pesar de ello, ¿Tiene alguna realidad el concepto del tiempo o es pura creación subjetiva?

Por Pólux.

domingo, 19 de abril de 2015

EL INICIO DE LA INFORMÁTICA EN LOS AÑOS OCHENTA: ZX SPECTRUM, BASIC Y MS-DOS.

ARTÍCULO.

"RECUERDOS DE LA INFORMÁTICA EN LOS AÑOS OCHENTA:
ZX SPECTRUM, BASIC Y MS-DOS"

Por PÓLUX (19 de abril de 2015)


ZX Spectrum
Aún guardo entre mis libros, como recuerdos de determinadas épocas de mi vida, algunos manuales de instrucciones y de programación informática usados a principios de los años ochenta. ¡Hace ya la friolera de 35 años!


Conservo el manual de programación en Basic del ZX Spectrum, de Sinclair, (con su incómodo aunque útil teclado extendido, parecido a los que usan los portátiles modernos). Yo tuve el Spectrum de 48 KB (KiloByte) de memoria RAM (los había también de 16 KB y de 128 KB, éste el mayor de los "hermanos"). Teniendo en cuenta que un mega equivale a 1.000 KB, el Spectrum tenía de memoria RAM menos de la mitad de la décima parte de un mega, algo irrisorio para la actualidad, en que cualquier equipo modesto tiene dos o más GB (1 Giga Byte = 1.000 KB) de  memoria RAM (como comparación, las fotos de los móviles actuales consumen alrededor de varios MB, por lo que en la memoria del Spectrum no cabría ni media foto). Otra característica del Spectrum es que no poseía disco duro (memoria ROM), y cuando se desconectaba se borraban completamente los datos que habíamos introducidos, por lo que se ideó un sistema de almacenamiento en cintas de cassette mediante unos pulsos de sonido que podía interpretar el ordenador. Cierto es que evolucionó mucho en cuanto a periféricos y posibilidades, pero con las limitaciones propias de su microprocesador Z80A  de 8 bits a 3,5 MHz (MegaHerzios). De nuevo como comparación, mi ordenador actual, desde el que escribo estas líneas, con ocho o nueve años de antigüedad, tiene un microprocesador de 32 bits a 2,11 GHz (1 GigHerzio = 1.000 MegaHerzios). La diferencia es abismal.

También conservo un manual de intérprete Basic de Olivetti y un manual de instrucciones del ordenador Z-140 PC de Zenith. Éste tenía 128 ó 256 KB de RAM ampliables a 640 KB, un microprocesador 8088 a 8 MHz y usaba discos flexibles como unidades de memoria externa, hoy en desuso (tanto que los ordenadores hace tiempo que no llevan lectores de unidades de disco flexible). La cosa iba mejorando, aunque poco a poco.

Y por último merece la pena mencionar todos los volúmenes del manual de MS-DOS, versión 3 (creo que llegó hasta la versión 7), de Microsoft, editada por la antes nombrada empresa Zenith (Zenith data systems). El MS-DOS era el lenguaje de instrucciones directas, con sus argumentos, que entendía el microprocesador y que era necesario para hacer funcionar el ordenador y las distintas aplicaciones o programas a falta de un sistema operativo. En realidad sí era un sistema operativo, pero no como los que usamos hoy día, pues aquél carecía de interfaz gráfica, que es lo que caracteriza a los actuales.

Comprendo que eso del Spectrum y el MS-DOS le suene a chino a la juventud actual, que habla de Gigas y Teras, tarjetas gráficas y Android, pero también son parte de nuestra cultura general los hechos y sucesos que nos tocaron vivir. La juventud de hoy ha nacido prácticamente en la era digital y en pleno desarrollo de la informática, pero mí generación y otras vivieron el inicio de la informática y el auge actual. Seguramente muchos se reirían de las máquinas usadas en las oficinas en la década de los ochenta. El contenido del disco duro del primer ordenador que tuve, comprado de segunda mano a una empresa que renovaba sus ordenadores cada pocos años (entonces los adelantos comenzaban a ser de vértigo), cabía en un CD actual, y digo CD, no DVD.

Aquéllo me enseñó los conceptos más básicos bajo los que trabajan los ordenadores, el bit, los tipos de memoria, la instrucciones que entiende el microprocesador..., y la importancia del sistema operativo, esa interfaz que nos permite comunicarnos con el ordenador (o también con el teléfono móvil en la actualidad), y que ha conseguido que cualquiera podamos ser usuarios sin necesidad de saber informática. Es algo así como el volante, las marchas y los pedales de un automóvil, sabiendo utilizarlos no nos hace falta saber nada de mecánica del motor para hacerlo funcionar.

El surgimiento y desarrollo de la informática ha sido algo que he vivido en primera persona, y como recuerdo de los distintos momentos de esa evolución, conservo aún los manuales de instrucciones y programación que antes cité, alguno de los cuales me sabía casi de memoria, mucho más que cualquier libro de texto que debía aprenderme en el B.U.P. (Ballicherato) de la época, pero por entonces la informática no era una asignatura.

Los ratos de creatividad, entretenimiento y placer que me regaló la informática no los olvidaré nunca. Y es que además me los sigue proporcionando.